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Prof. Ivano Morelli
Lunes 18 de abril de 2005 El Prof. Ivano Morelli nació en Pisa el 11 de marzo de 1940. Se licenció en Química (Universidad de Pisa) y en Farmacia (Universidad de Urbino). Su carrera se desarrolló en la Facultad de farmacia de la Universidad de Pisa, siendo desde 1966 hasta 1980 asistente de la Cátedra de Química Orgánica de este Ateneo; desde 1968 hasta 1980 fue profesor encargado de fitoquímica; desde noviembre de 1980 profesor extraordinario de fitoquímica y por último, desde noviembre de 1983, Profesor ordinario de esta asignatura. Entre los múltiples cargos prestigiosos que revistió a lo largo de su carrera académica - que desarrolló con pasión sincera y con una competencia que iba siempre en aumento - cabe mencionar el de Director, por veinte años, del Instituto de Química Orgánica primero y del Departamento de Química Bioorgánica y Biofarmacia después, donde fue un inigualable y seguro punto de referencia para el buen funcionamiento de dicha estructura. Fue además director de la Escuela de Especialización de “Ciencia y técnica de las plantas medicinales” desde 1978 hasta 2005; Coordinador del Doctorado de Investigación en “Ciencias y tecnologías de las plantas oficinales” desde su activación hasta el XIV ciclo y coordinador del Doctorado de Investigación en “Química y tecnología del fármaco y de las sustancias bioactivas”, que fue activado en el 2000; fue también fundador de la carrera de técnicas de herboristería de la Universidad de Pisa. En los últimos tiempos fue miembro del Senado Académico de la Universidad de Pisa y Presidente de la Sociedad Italiana de Fitoquímica, del que fue uno de los socios fundadores y Presidente en el trienio 1986-1988. Su actividad como investigador estuvo enfocada fundamentalmente al estudio de los metabolitos secundarios procedentes de plantas medicinales de la flora mediterránea y de los países en vías de desarrollo, para cuyo fin construyó un laboratorio perfectamente equipado y se valió de un equipo de investigación muy compenetrado. A lo largo de su larga carrera publicó más de 250 trabajos de fitoquímica sobre plantas de la medicina tradicional europea, africana y sudamericana. Su naturaleza humana, concreta y siempre dispuesta a ayudar, le impulsó a ser, además de un administrador competente, también un apreciado investigador, un gran estudioso, apasionado de su materia y abierto a todas las experiencias: por este motivo se definía a sí mismo como un “experimentador de las actividades humanas”. A sus estudiantes solía decirles “sed curiosos, porque la curiosidad es inteligencia e induce al conocimiento y al descubrimiento”. Demostraba a diario que era una persona dispuesta a ayudar a todos, desde colegas y colaboradores hasta estudiantes y alumnos, tanto italianos como extranjeros. Su mejor enseñanza fue la de estar abierto a las colaboraciones más dispares, tanto en ámbito local como internacional, y la de acoger y aceptar a hombres e ideas. La palabra “ánimo”, que decía a todos, era una suerte de exhortación para superar los grandes y pequeños obstáculos de todos los días. Fue sin duda el leit-motiv de toda su vida y fue útil también para él a la hora de afrontar de forma determinada su breve enfermedad. Solía decir que lo difícil no es vivir sino vivir como hombres. Con su fallecimiento la comunidad científica y el mundo académico han perdido a un excelente estudioso y científico, cuando no un verdadero guía, un hombre tenaz, auténtico y concreto, como son los hombres del campo de Toscana, región italiana de la que estaba orgulloso de ser hijo. |
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